El auge de la analítica ha sido uno de los temas dominantes del deporte en la última década, y se cita a menudo como una forma de que los modestos puedan acortar distancias con los equipos más fuertes. Pero los datos cuestan dinero. Y en el fútbol femenino, el dinero suele escasear, sobre todo entre las naciones menos consolidadas.
La CAF llegó a un acuerdo con el proveedor de datos Opta que no sólo proporcionó a los equipos acceso a cifras y vídeos muy superiores a los que habían tenido hasta entonces, sino que también les permitió llevar un analista más al torneo. De este modo, las selecciones africanas, tildadas habitualmente de "ingenuas" tras sus derrotas en la escena mundial, estaban más preparadas que nunca.