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30 años de Opta: creando el lenguaje del deporte moderno

El inicio de la temporada 2026/27 marca el 30.º aniversario de Opta. Tres décadas en las que los datos han transformado la forma de analizar, vivir y comprender el deporte en todo el mundo.

Stats Perform

~ 5 minutos de lectura

Opta: líder en innovación en datos

Hubo un tiempo en el que la historia del deporte se contaba casi exclusivamente a partir de los recuerdos.

El resultado final. Los titulares. Los héroes. Los momentos que todos recordaban.

Todo lo demás desapareció con el pitido final.

Ya fuera fútbol, baloncesto, béisbol, críquet, tenis o rugby, en
celebrábamos la grandeza basándonos principalmente en el instinto y la opinión.

Sabíamos quién ganaba, pero rara vez entendíamos por qué. En los últimos 30 años, eso ha cambiado para siempre.

Forma parte del próximo capítulo

Un nuevo lenguaje para el deporte

Hoy en día, casi todas las conversaciones sobre deporte comienzan con datos. Los comentaristas los utilizan para explicar las estrategias de juego. Los entrenadores se basan en ellos para preparar a sus equipos. Los analistas descubren tendencias invisibles a simple vista. Los aficionados debaten sobre los goles esperados, las redes de pases, la intensidad de la presión y la probabilidad de victoria con una soltura que habría parecido inimaginable hace una generación.

El lenguaje del deporte ha evolucionado. No porque los deportes hayan cambiado, sino porque ha cambiado nuestra forma de entenderlos.

Cada generación tiene una visión diferente del juego. Cada época cree que entiende el deporte mejor que la anterior.

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Cada generación tiene una visión diferente del juego

La década de los noventa trajo consigo el auge de las estadísticas detalladas de los partidos. De repente, el rendimiento de un equipo dejó de reducirse únicamente al marcador.

En la década de los 2000, los datos pasaron a formar parte de la retransmisión convencional. Los aficionados empezaron a ver el partido desde la perspectiva de la precisión en los pases, la posesión del balón y la ubicación de los disparos, en lugar de limitarse únicamente a los goles y las asistencias.

La década de 2010 volvió a transformar el análisis. El concepto de «goles esperados» puso en tela de juicio las ideas preconcebidas. Las visualizaciones de datos hicieron más accesibles los rendimientos complejos. Las filosofías tácticas en su conjunto se volvieron más fáciles de explicar, ya que las cifras aportaban pruebas en lugar de opiniones.

Hoy en día, la inteligencia artificial, la visión artificial y los modelos predictivos nos permiten comprender no solo lo que ha ocurrido, sino también lo que es probable que ocurra a continuación.

El paso de contar pases a predecir resultados se ha producido en el espacio de una sola generación.

Los datos no sustituyeron a la emoción. La potenciaron.

Una de las ideas erróneas más extendidas sobre los datos deportivos es que le quitan el encanto al deporte. Ha ocurrido justo lo contrario.

Un gol de la victoria en el último minuto siempre resulta emocionante en ese momento. Los datos nos proporcionan el contexto necesario para comprender hasta qué punto fue significativo ese momento, cómo cambió las posibilidades de un equipo de ganar un partido, levantar un trofeo o hacer historia.

Ahora que Cristiano Ronaldo se acerca a uno de los hitos más extraordinarios del fútbol —los 1.000 goles en su carrera—, los datos nos permiten contar una historia mucho más rica que la que ofrece la mera cifra. Al registrar y contextualizar cada gol, podemos rastrear cómo, dónde y cuándo se marcaron, la evolución de su juego a lo largo de diferentes ligas y épocas, y la notable constancia necesaria para mantener ese nivel goleador durante más de dos décadas.

Las mejores actuaciones individuales ya no se recuerdan únicamente a través de los momentos más destacados. Se conservan gracias a los récords, el contexto y las comparaciones, lo que permite a las generaciones futuras apreciarlas de formas totalmente nuevas.

Los 23 títulos de Grand Slam en individuales de Serena Williams siempre marcarán su legado. Pero los datos actuales nos permiten ir más allá de los trofeos para comprender el dominio de su servicio, su capacidad para ganar los puntos más importantes bajo presión y cómo sus mejores actuaciones se comparan con las de todas las generaciones anteriores y posteriores.

En todos los deportes, los datos han convertido los grandes momentos en pruebas duraderas. Esto nos permite no solo recordar la grandeza, sino también comprenderla.

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Los datos no sustituyen a la historia. La revelan.

Los datos nunca han sustituido a la narración. Lo que han hecho es proporcionar a los narradores mejores historias que contar.

Opta ha creado un lenguaje universal para el deporte y, quizá, el mayor cambio de las últimas tres décadas no sea tecnológico en absoluto.

Es una cuestión cultural. Los datos se han convertido en el lenguaje común que conecta todas las partes del ecosistema deportivo.

Un entrenador que se prepara para una final, un comentarista que explica un ajuste táctico, un periodista que busca el contexto histórico. Un aficionado que debate sobre los mejores jugadores de todos los tiempos, un entrenador de una liga de fantasía que elige al capitán y una casa de apuestas que influye en millones de decisiones en tiempo real.

Aunque sus objetivos difieren, se basan cada vez más en un mismo pilar: la información fiable.

En el fútbol, el baloncesto, el tenis, el críquet, el rugby, el béisbol y un sinfín de otros deportes, los datos se han convertido en el hilo invisible que conecta todas las experiencias.

Si los últimos 30 años se han centrado en comprender lo que ha ocurrido, la próxima década se centrará en comprender lo que va a pasar a continuación.

El futuro de los datos deportivos 

La inteligencia artificial ya está ayudando a identificar patrones que ningún ser humano podría detectar por sí solo. La visión artificial está revelando los movimientos que tienen lugar entre un instante y otro.

Los modelos predictivos están cambiando la forma en que las cadenas de televisión cuentan las historias incluso antes de que comience un partido. Las experiencias personalizadas permitirán a cada aficionado vivir el deporte a través de la información que más le interese.

Sin embargo, a pesar de todos los avances que aún están por llegar, hay un principio que permanece inalterable: la tecnología solo tiene el valor que le confiere la confianza depositada en la información en la que se basa.

En una época de opiniones instantáneas y contenido ilimitado, los datos fiables nunca han sido tan importantes.

En las últimas tres décadas, el deporte se ha vuelto más rápido, más inteligente y está más conectado que nunca. Las propias competiciones siguen siendo maravillosamente impredecibles.

Lo que ha cambiado es nuestra capacidad para comprenderlos.

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